domingo, 2 de marzo de 2014

VIVIENDO EN HERMANDAD





Abrazarme quiero en la bandera de la paz y unirme al mundo en una sola hermandad como el cielo se pinta de colores cuando asoma el arco iris.  Vivir bajo la sombra de una sola patria de un solo padre, en un mundo sin fronteras, sin razas ni clases sociales.  Un mundo en donde la palabra amor llegue con su melodía a todos los oídos y alegre a todos los corazones.  Ansío un mundo en donde todos miremos el mismo cielo, en donde la misma lluvia nos empape a todos, en donde el trinar de las aves nos recuerde que todos somos hermanos, que Dios nos hizo de muchas razas, de muchos colores pero sin preferencias ni distingos, porque para Dios todos somos iguales.

Todos venimos de un Dios y hacia el todos vamos, por tanto no debe existir ninguna brecha que separe a los seres humanos.  Construyamos puentes y acerquémonos cada día más, dejando de lado la soberbia, el orgullo, la codicia, la avaricia, la vanidad, porque estas marchitan el alma, dividen a las naciones, crean fronteras  y hacen que cada uno lleve agua para su molino y avive cada quien su llama para iluminar su propio camino.  Recordemos siempre las palabras del Divino Maestro, amaos los unos a los otros como yo os he amado.

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