¡Toma el agua de tu propia cisterna, bebe el
agua que brota de tu fuente! ¿Dejarías
que tus aguas se pierdan fuera, que tus arroyos corran por las calles. ¡Que sean solo para ti, y no para extraños
junto a ti!
¡Bendita sea tu fuente, y sea tu alegría la
mujer de tu juventud, graciosa cierva, amable gacela! ¡ojalá no te canses de
acariciar sus pechos y quedes siempre prendado de su amor!
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