domingo, 2 de marzo de 2014

LIBÉRATE Y SÉ FELIZ




Si quieres ser feliz, no encadenes tu corazón en nada y en nadie, para que no dependas de ellos, libérate, no te esclavices, no ates tu existencia a las cosas de este mundo.  El hombre libre siempre mira un horizonte amplio y en él se abre un abanico de muchas oportunidades.  Rompe las cadenas y grilletes del deseo que te esclaviza, abandona la cárcel de tus falsas ilusiones y vive feliz.
Despliega tus alas y decídete a volar, atrévete a surcar los cielos y los mares, no sientas miedo, porque el temor no existe para el que cree en Dios.

Libérate del miedo y no dejes de luchar por el temor de tropezar y caer, pues solo está expuesto a una caída el que camina.  Si caes, levántate y continúa caminando, sigue el ejemplo de Cristo Jesús, cuando cargado con su cruz, caía camino al calvario, se levantaba y volvía a caminar hasta llegar a su meta final.

No dejes de luchar por miedo a equivocarte, solo los cobardes y mediocres no cometen errores porque jamás se deciden a hacer algo.

Libérate del pasado y jamás vuelvas a abrir sus puertas, pues nada tienes ni puedes hacer en él.  Déjalo sepultado en el ayer, no atormentes tu diario vivir con recuerdos inútiles, con errores pasados, no te culpes de lo que ya pasó, eso ya murió y deja entonces como dice Jesús “que los muertos entierren a sus muertos”.

Vive el presente, lucha por el nuevo día, enciende la lámpara de la fe y la esperanza y no permitas que las sombras del ayer cubran el resplandor del “HOY” que te pertenece.

Libérate del temor y la incertidumbre y continúa tu caminar, abre nuevos caminos deja tus propias huellas, sigue adelante con el destello de luna o con el resplandor del sol, pero no mueras con el ayer ni agonices por un futuro incierto, pues la única certeza es el HOY.

No te eches a temblar, no te llenes de miedo; el miedo es anti psíquico, agarrota, paraliza.  Todo lo contrario: trabaja, camina, avanza en tu donación a Dios, porque viene la noche de la muerte y no podrás hacerlo; aprovecha bien el tiempo, corre avaramente hacia Dios, mientras el sol de la vida alumbra tu camino.  Mañana será tarde.

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