Si
quieres ser feliz, no encadenes tu corazón en nada y en nadie, para que no
dependas de ellos, libérate, no te esclavices, no ates tu existencia a las
cosas de este mundo. El hombre libre
siempre mira un horizonte amplio y en él se abre un abanico de muchas oportunidades. Rompe las cadenas y grilletes del deseo que
te esclaviza, abandona la cárcel de tus falsas ilusiones y vive feliz.
Despliega
tus alas y decídete a volar, atrévete a surcar los cielos y los mares, no
sientas miedo, porque el temor no existe para el que cree en Dios.
Libérate
del miedo y no dejes de luchar por el temor de tropezar y caer, pues solo está
expuesto a una caída el que camina. Si
caes, levántate y continúa caminando, sigue el ejemplo de Cristo Jesús, cuando
cargado con su cruz, caía camino al calvario, se levantaba y volvía a caminar
hasta llegar a su meta final.
No
dejes de luchar por miedo a equivocarte, solo los cobardes y mediocres no
cometen errores porque jamás se deciden a hacer algo.
Libérate
del pasado y jamás vuelvas a abrir sus puertas, pues nada tienes ni puedes
hacer en él. Déjalo sepultado en el
ayer, no atormentes tu diario vivir con recuerdos inútiles, con errores
pasados, no te culpes de lo que ya pasó, eso ya murió y deja entonces como dice
Jesús “que los muertos entierren a sus muertos”.
Vive
el presente, lucha por el nuevo día, enciende la lámpara de la fe y la
esperanza y no permitas que las sombras del ayer cubran el resplandor del “HOY”
que te pertenece.
Libérate
del temor y la incertidumbre y continúa tu caminar, abre nuevos caminos deja
tus propias huellas, sigue adelante con el destello de luna o con el resplandor
del sol, pero no mueras con el ayer ni agonices por un futuro incierto, pues la
única certeza es el HOY.
No te
eches a temblar, no te llenes de miedo; el miedo es anti psíquico, agarrota,
paraliza. Todo lo contrario: trabaja,
camina, avanza en tu donación a Dios, porque viene la noche de la muerte y no
podrás hacerlo; aprovecha bien el tiempo, corre avaramente hacia Dios, mientras
el sol de la vida alumbra tu camino.
Mañana será tarde.
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