No podrás ser feliz a menos que aprendas a perdonar
a los demás. El rencor te destruye poco a poco.
El resentimiento te hace infeliz.
El resentimiento es rabia que se lleva enterrada durante mucho
tiempo. El resentimiento comienza a
carcomer los tejidos del cuerpo y del alma, convirtiéndolos en tumores y
cánceres que no te dejan vivir en paz ni ser feliz.
La falta de perdón es un veneno mortal que acaba
con la felicidad. Cuando estás lleno de
rencor, nada te satisface. Cuando vives
sin perdonar al que te ofendió, te privas de la felicidad.
Es importante que recuerdes que si Dios te ha
perdonado, tú debes perdonar. Perdona a los que te han lastimado
intencionalmente. (Marcos 11:25) Y cuando estéis orando, perdonad, si
tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos
os perdone a vosotros vuestras ofensas.
Perdona
a los que te han lastimado indirectamente. Solamente así podrás
experimentar la felicidad, no sigas albergando rencores en tú corazón, un
corazón que no perdona no puede ser feliz, dedícate de una vez por todas a
perdonar para que puedas ser feliz.
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