No
pretendas conquistar el mundo, para que un día no te sientas conquistado por
él, ni te sientas esclavo de él. Ante
todo conquístate a ti mismo y vive tu libertad.
Conquista tu corazón y domina el orgullo y la soberbia, domina tus
ambiciones desenfrenadas y tus falsas ilusiones vive la libertad y deja que
fluya, desde lo más profundo de tu ser un sano ideal por la vida, libre de
ataduras.
Conquista
tu mente y domina tus malos pensamientos, domina tu pesimismo, domina el
conformismo y mata el “no puedo” y la mediocridad, deja en libertad ese pensamiento optimista y
luchador que llevas dentro de ti.
Conquista
y controla tu propio destino y no permitas que otros lo hagan por ti.
Conquista
el valor, conquista el coraje y no dejes que tus temores decidan por ti. Pues en la vida quien decide, eres tú.
Conquístate
a ti mismo y lucha cada día y ten presente que si quieres bañarte de gloria
primero tienes que bañarte de sudor.
No
pretendas solo conquistar el triunfo o la victoria, pues ante todo vive y
disfruta a plenitud de la vida y construye tu propia historia.
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