La felicidad y el tiempo son dos regalos
maravillosos que Dios nos regaló para vivirlos aquí y ahora, pues no se trata
de ninguna mercancía barata que podamos guardarla para el futuro con la finalidad
de ganar mejores ganancias. La felicidad
hay que vivirla a cada instante, en el escenario en el que nos encontremos, sin
esperar que vengan días mejores o que las condiciones y circunstancias presenten
sus mejores atributos, recordemos que el tiempo es vida y cuando lo dejamos
pasar en vano vegetamos y morimos, pues este no se regenera, no se recupera,
pues se parece a la corriente de un río, una vez pasada no vuelve a pasar más.
Por estas razones vive cada momento, cada instante
de tu vida a plenitud. Ponte el mejor
vestido así sea para barrer o para lavar, no esperes ponértelo cuando tengas la
oportunidad de asistir a una fiesta o evento especial, baila la canción de la
vida hoy de principio a fin, saborea intensamente el manjar de la vida para que
después no te lamentes de haber perdido la oportunidad de ser feliz. Porque muchos han hipotecado su tiempo y su
felicidad con la esperanza de que algún día serán felices y murieron sin gozar
de estos maravillosos regalos de Dios.
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