Ten un buen
concepto de ti, Tu eres delante de Dios, igual a cualquiera. Nunca es bueno compararse con otros.
Siempre habrá alguien mejor que tú o peor que tú. Económicamente siempre
habrá alguien más rico que tú o más pobre que tú. Socialmente siempre
habrá alguien con mejores o peores relaciones que tú. Maritalmente
siempre habrá alguien con mejor o peor esposo o esposa que tú. Los
resultados de compararse con los demás son trágicos y adversos.
Cuando te comparas con lo demás te llenas de
envidia ante los que están en mejor condición que tú y de vanidad ante los que
están en peor condición que tú. Te
llenas de amargura cuando no puedes estar al nivel de los ricos. Se tú mismo, ya no te compares con los demás
ni los trates de imitar.
Tú puedes ser feliz siendo tú mismo, pero teniendo
a Cristo en el corazón poniendo tu fe en Él.
Tú puedes alcanzar la felicidad en esta vida ahora mismo, aceptando a
Jesús. Jesús es el principio de la felicidad. Tú eres un ser especial y debes de entender
que eres un ser único, que con todos tus defectos, y con todas tus virtudes. El
Señor te acepta tal y como eres y con lo que tienes, Él sabe perfectamente todo
sobre ti y aun así te quiere.
Muchas veces en nuestras vidas, somos tirados,
arrugados, y aplastados en tierra por las decisiones que hacemos y las
circunstancias que vienen en nuestra dirección. Nos sentimos como si no
tuviéramos valor. Pero no importa lo que ha pasado o lo que pasará, nunca
perderás tu valor en los ojos de Dios. Para El, sucio o limpio, arrugado o
doblado, tú sigues siendo de mucho valor para El.
Deja de vivir en el pasado, deja de guardar rencor,
deja de buscar la felicidad en donde no la hay, deja de compararte con otros. Dios quiere que sobre todas las cosas, busques
las cosas de allá arriba. Dios quiere que seas feliz, pero la felicidad no la
encontrarás en ningún lado ni en ningún otro, sino en Él, quien tiene al Hijo,
tiene la vida, quien tiene a Jesús sus cargas son más ligeras, quien tiene a
Jesús puede descansar, quien tiene a Jesús tiene paz y esa paz sobrepasa todo
el entendimiento.
Tener a Jesús, es principio de felicidad, ¿Ya lo
tienes tú?, si no lo tienes no te vayas de este lugar sin que hayas tomado la
decisión de invitarlo a que entre en tu corazón.
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