En cada amanecer sal a sembrar mucha alegría
en torno a ti, porque la alegría es contagiosa como la risa y si te sientes
triste, busca la alegría a cualquier precio, porque la tristeza es enemiga del
alma. La amargura es inoperante, crea en
nosotros un clima de invierno, entumece el alma, la paraliza. En cambio la alegría es vida, primavera,
acción.
Vive alegre con la serenidad de las estrellas,
con el destello del sol, con la luz de la luna llena y con el colorido arco iris,
porque la vida es una fiesta, es algarabía, es sonrisa.
Llena tu rostro de felicidad e irradia a los
demás; siembra alborozado los campos y ciudades de alegría y gozo íntimo hasta
cristalizar en el canto del hermano sol.
Vive con alegría, aprovecha el diario vivir,
porque viene de pronto la mano implacable de la muerte y nos descuaja
arrojándonos lejos, a la fosa, donde nadie nos vea pudrirnos en la soledad y
tristeza de un cementerio.
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