La vida es maravillosa
e infinita que a veces resulta difícil de recorrerla a cabalidad, pues de ella
apenas se dibuja ante mí un pequeño horizonte que me invita a recorrer sus
caminos, pues hasta hoy piadosamente he recorrido unos cuantos metros, nada
más.
Aún soy el aventurero solitario que continúo haciendo
caminos en busca de las preciosidades del mundo, lo que permite que el corazón
salte dentro del pecho lleno de admiración.
Gozándome en la aventura de la vida contemplo el hermoso y romántico
paisaje y tras sus senderos voy consciente de que esto puede ser el principio
de algo grande y maravilloso o el final de todo, pues así es la vida del
aventurero como cartas que se lanzan y flotan tal vez sin destino.
Quiero continuar la ruta de la vida con la mirada fija en
el horizonte que me invita y me incita a seguir adelante, pese a la tentación
de volver al pasado; pero estoy convencido de que no debo vivir como un árbol
que siempre hace sombra al mismo sitio, no quiero ser como el pájaro prisionero
de la jaula, si Dios me regala tanto cielo para volar; pues no puedo darme el
lujo tan solo de soñar, no puedo esperar recibir todo hecho, debo caminar y
caminar por la travesía de la vida sin miedo a los obstáculos que debo
superarlos sin temor a las sorpresas que pueda encontrar. No puedo encarcelar mi voluntad en las
prisiones de la razón, así muchos critiquen que mi travesía es algo sin motivo
e incoherente con la razón.
Cada día emprendo mi nuevo viaje y dentro de mi equipaje
llevo la voluntad, la fe y la esperanza de seguir adelante en la conquista de
mi existencia, sin considerar los resultados de la misma, pues en la vida se
gana o se pierde pero sé que en ella más son las oportunidades de ganar que de
perder. Seguiré adelante soñando
despierto y en la realidad, luchando como hombre de vida que se desenvuelve en
cualquier escenario y circunstancias, pues no se puede esperar la victoria sin
ofrendar sacrificios y a estos lo busco sentido como peregrino de este mundo.
Continuando con mi caminata, inmerso en el sacrificio y
la perseverancia seguro de que, si en mi caminar la voluntad está a salvo, todo
lo demás estará; pues son estas actitudes las que me permitirán graduarme como
hombre de conquista y escalar cada día la cima tan anhelada.
Con el alba que anuncia el despertar del nuevo día o al
caer la noche bajo la luz de la luna, continúo mi camino sin temor a
equivocarme, pues hay errores que no volveré a cometer, quizá algunos los
vuelva a repetir y tal vez estrene algunos nuevos, pues la victoria es un
bagaje de experiencias positivas y negativas, pero también lo es la derrota y
de las dos tengo que aprender. Seguiré
adelante, quizá sin volver la mirada atrás, seguiré adelante, librando muchas
batallas de la vida, tal vez sorteando muchos obstáculos, quizá tenga que
saltar con coraje algunas barreras que me permitan continuar, pues la vida
humana pierde importancia cuando se camina apartado de la fe y la
esperanza.
Y si aún en la soledad tan solo me queda el silencio y mi
voz busque oídos en los ausentes, mantendré la calma y la serenidad y en mi
mente entonces dibujaré las imágenes de los más bellos recuerdos que serán el
mejor antídoto de los sueños rotos y creo que no es demasiado pedirle a la vida
que al final de la jornada morir como mueren los enamorados, románticamente en
los brazos de una dulce y tierna mujer y con una sonrisa en los labios.
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