“No hay mayor libertad que el
tener a mano la llave que puede abrir y cerrar el curso de nuestra actividad
mental”.
Libérate del infierno que has
creado en tu mente, de ese infierno sin salida y que te llena de angustia, pues
en sus muros circulares te aprieta y estrecha entre sus anillos y hace que
experimentes una sensación de ahogo y asfixia, como que todas las salidas están
clausuradas.
Libérate y despiértate de los
recuerdos dolorosos, del fracaso que nace y vive en tu mente, pues no es el
fracaso el que te tiene atrapado, sino que eres tú y solo tú el que está
dándose de cabeza, con tus resistencias mentales contra aquél resultado
negativo, pues el esfuerzo depende de ti más no el resultado.
Libérate y lánzate al combate
con todas tus armas y todos los medios a tu alcance: la experiencia de la vida,
la colaboración de los demás, el sentido común, la ley de la proporcionalidad,
el idealismo, el entusiasmo, la discreción.
Recuerda que en un campo de batalla, el estratega no puede descuidar
ningún detalle; pues de una pequeña imprevisión puede depender una derrota.
Libérate y deja de perder el
tiempo en lamentaciones, dándote de cabeza contra el muro indestructible de un
hecho consumado. Libérate de las ataduras
que te ligan emocional y adhesivamente a los resultados, y quédate en paz con
la satisfacción de haber hecho lo que estaba en tus manos, aceptando la
realidad tal como es; ocupado sí; pero nunca preocupado.
Libérate de la obsesión por el
pasado, no es posible hacer el viaje de regreso a lomo del tiempo. No puedes retroceder ni un minuto, ni un
segundo. Todo lo que ha sucedido desde
este instante para atrás es un hecho consumado, un imposible. No permitas que la recordación del pasado te
convierta en un manantial de tristeza y sufrimiento.
Libérate del pasado, los muros
de tu casa, aunque sean de hormigón, pueden ser desarmados golpe a golpe. Pero los bloques de los hechos consumados no
serán removidos ni un milímetro por los siglos de los siglos, ni las furias de
tu corazón podrán hacer nada para que lo que sucedió no hubiera sucedido.
Libérate de los hechos
consumados si quieres vivir tu auténtica libertad, pues estos están anclados
para siempre como muros inamovibles e indestructibles. Déjalos allí donde están. Al recordarlos, te están destruyendo. Ten piedad de ti mismo y no seas tu propio
verdugo.
Libérate del pasado, no abras
las viejas heridas, que nunca dejan cicatrizar totalmente. Deja que las hojas caídas se descompongan y
mueran. Tu sigue hacia adelante, y en
cada mañana comienza a vivir de nuevo.
Libérate del pasado, recuerda
que las aguas que pasaron, no vuelven a pasar. Lo que ayer se quemó no volverá
a arder. Réquiem sobre las hojas muertas y los archivos olvidados. Levanta la
cabeza, abre los ojos, mira hacia adelante y avanza hacia un mundo de alegría y
esperanza.
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