Señor,
que no desgrane mis días en vano, que cada día sea una fiesta junto a ti,
pensando en ti. Que no viva solo
pensando en seres y cosas de este mundo, que levante mi mirada hacia el cielo,
que tu santo nombre siempre esté en mis labios, en mi mente y en mi corazón,
que no me olvide de ti ni un solo instante así como Tú jamás te olvidas de
nosotros. Que te busque Jesús como el
avaro y codicioso busca y desea encontrar el más grande de los tesoros.
Porque
en ti no hay distancias, no hay barreras, no hay tiempo y no hay
circunstancias. Eres omnipotente y
todopoderoso.
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