Un
hombre, después de haber sembrado su jardín con árboles frutales y bellas
flores junto al río, se sentó orgulloso en su terraza para disfrutar de su
obra.
De pronto, vio que un niño seguido por un perro pisa sus flores al perseguir una pelota.
Enojado,
decide
construir una pequeña barda para evitar el paso. Satisfecho, termina la barda y de
nuevo, se sienta para disfrutar de su hermoso jardín, ahora sí sin peligro.
Al rato, ve que un venado asoma la cabeza para morder sus verdes setos.
Enfurecido, decide elevar más la barda para impedirlo. Cuando se disponía a sentarse una vez más, observa cómo se detiene una bandada de pájaros para comer de sus manzanas.
Furioso,
decide
techar el jardín para que nada ni nadie, lo maltrate. Cuando saca su silla y ve aquel
cuarto oscuro, sin vida, sin los niños, sin el sonido del agua, sin la vista de
los pájaros y de los animales, se da cuenta de su soledad y decide tirar todo para que, una
vez más, otros lo visiten y disfruten el jardín.
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