No permitas que tu corazón desfallezca, con
el otoño de los años, ni se entristezca por el frío clima del invierno, sonríe
a pesar de los problemas y haz de tu vida una eterna primavera.
Sonríe cual enamorado, mantén tu corazón
rebosante de alegría, enamórate de Dios, enamórate de la vida, haz de tu vida
una canción y de tus acciones una hermosa poesía. Entona las notas y canta el himno de la vida,
regálate una sonrisa en cada amanecer y a Dios obséquiale una oración por el
milagro de vivir.
Aún en los momentos tristes dibuja en tu
rostro una sonrisa, pinta tus caminos con los colores del arco iris y camina
sin miedo por las sendas que te depara la vida.
No te lamentes por los problemas que
encuentres en tu caminar, da gracias a Dios por tenerte con vida, pues solo los
vivos tenemos problemas, los muertos ya no.
Recuerda que nuestra mente es como una
esponja, absorbe todo lo que ve, todo lo que escucha, todo lo que siente. Por tanto llena tu mente de pensamientos
positivos, tus manos de buenas acciones y tu corazón de buenos sentimientos,
para que la luz del diario vivir te iluminen por el sendero correcto y tu alma
se llene de alegría.
Aprovecha bien el tiempo. Porque
el pasar del tiempo se asemeja a la corriente de un río. Por eso aprovechemos
el tiempo de la mejor manera, porque el tiempo perdido no se recupera jamás,
como la corriente de un río una vez pasada no vuelve a pasar.
Recuerda que la mente se parece a las
cuevas. Las cuevas vacías se llenan de
murciélagos, las mentes desocupadas se llenan de pensamientos negativos. Entonces a llenar la mente de cosas
maravillosas.
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